jueves, 16 de abril de 2015

ANTE EL PROJIMO




…¿Y quién es mi prójimo? – indagué



Al corazón de la vida.



Y el corazón de la vida obedeciendo la Ley



Respondió con voz clara y decidida:



Mira alrededor de ti, donde el deber te lleve



Del espacio libre y amplio a la senda estrecha y breve,



Observa en tu propio hogar:



Es tu padre, tu madre, tu hermano, tu pariente,



Y más allá del Grupo familiar,



Es el vecino piadoso o intransigente,


Es el mendigo que pide limosna y te visita la puerta,


El amigo con posibilidades de ampararte


Es aquel que padece



Privación o problema en cualquier parte.



Es aquel que te olvida



Y el otro que te humilla,





Escondiéndose en el oro en el que se destaca y brilla



Para después caer cuando se desilusiona.



Es aquel que se hace símbolo de la virtud,



Y el otro que te apoya o te hace concesiones.



Es aquel que te hurta el lugar y el derecho,



Alimentando la sombra del despecho



Sin que te sepa ver las intenciones.



Es la mujer que te guía hacia el bien

Y otra que atraviesa las áreas de nadie



Avinagrando corazones…



Finalmente, el prójimo, sea donde fuere,



Será siempre la criatura



Que te busca donde estás



Procurando de ti el socorro y la paz,



Rogándote bondad, amparo y comprensión,



Amistad y calor



Dándote la noble ocasión



De seguir hacia la luz en presencia del amor.



¿Y puedo sin el prójimo vivir? Pregunté conmovida



Y dijo nuevamente el corazón de la vida:



Enciende sin cesar la luz del Bien,



Trabaja, sirve, cree, llora, sufre y auxilia…



Sin el prójimo en tu compañía,



NUNCA LLEGARÁS A SER ALGUIEN.


Maria Dolores

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