sábado, 27 de diciembre de 2014

ENSEÑANZA MORAL DEL EVANGELIO ANTERIOR

E.S.E. Cap. XIII Item 9.


 Instrucciones de los espiritus.
La caridad material y la caridad moral.
“Amémonos los unos a los otros y hagamos a los demás lo que nos gustaría que ellos nos hicieran.”
Toda la religión y toda la moral se hallan contenidas en esos dos preceptos. Si en la Tierra fueran observados, todos vosotros seríais perfectos: ya no habría odios ni resentimientos. Agregaré además: ya no habría pobreza, porque de lo superfluo de la mesa de cada rico se alimentarían muchos pobres, y ya no veríais, en los lóbregos barrios donde viví durante mi última encarnación, esas pobres mujeres que arrastran consigo a niños hambrientos a los que les falta todo.
¡Ricos! Reflexionad un poco acerca de eso. Ayudad a los desdichados lo mejor que podáis. Dad, para que Dios os retribuya un día el bien que hayáis hecho; para que encontréis, al salir de vuestra envoltura terrenal, un cortejo de Espíritus agradecidos, que os recibirán en el umbral de un mundo más dichoso. ¡Si supierais la alegría que experimenté al reencontrar en el Más Allá a aquellos a los había prestado servicio durante mi última vida!...
Así pues, amad a vuestro prójimo. Amadlo como a vosotros mismos, pues ahora sabéis que ese menesteroso al que rechazáis, sea tal vez un hermano, un padre, un amigo, al que expulsáis lejos de vosotros. En ese caso, ¡cuánta será vuestra desesperación al reconocerlo en el mundo de los Espíritus!
Deseo que comprendáis debidamente en qué consiste la caridad moral, esa que todos pueden poner en práctica, esa que no cuesta nada desde el punto de vista material y que, sin embargo, es la más difícil de aplicar.
La caridad moral consiste en ejercer la tolerancia mutua, y es lo que menos hacéis en ese mundo inferior donde por el momento estáis encarnados. Creedme, existe un gran mérito en hacer silencio para dejar que hable otro más ignorante que vosotros. Ese es también un tipo de caridad. Saber hacer oídos sordos a una palabra burlona que se escapa de una boca habituada a denigrar. No ver la sonrisa desdeñosa con que os reciben esas personas que, muchas veces equivocadamente, se consideran superiores a vosotros, mientras que, en la vida espiritual, la única verdadera, están a veces muy por debajo. Ese es un merecimiento, no desde el punto de vista de la humildad, sino desde el de la caridad, porque no prestar atención a las equivocaciones de los demás es caridad moral.
Con todo, esa caridad no debe ser un impedimento para la otra. Cuidaos, sobre todo, de no despreciar a vuestro semejante. Tened presente siempre lo que os he dicho: cuando rechazáis a un pobre, es probable que estéis rechazando a un Espíritu al que habéis querido, y que de modo circunstancial se halla en una posición inferior a la vuestra. De hecho, yo he vuelto a ver aquí a uno de los que fue pobre en la Tierra, a quien felizmente auxilié en algunas ocasiones, y al cual por mi parte ahora imploro asistencia.
Recordad que Jesús dijo que todos somos hermanos, y pensad siempre en eso antes de rechazar al leproso o al mendigo. Adiós. Tened presentes a los que sufren, y orad.
(Hermana Rosalía. París, 1860.)

EL EVANGELIO DE HOY



Invitar a los pobres y a los lisiados. Dar sin esperar retribución
Dijo también al que lo había invitado: “Cuando ofrezcas una comida o una cena, no convides a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así retribuyan lo que recibieron de ti. En cambio, cuando ofrezcas un banquete, convida a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos. Y serás dichoso, porque ellos no disponen de medios para retribuirte, pues eso te será retribuido en la resurrección de los justos”.
Uno de los que se encontraban sentados a la mesa, al escuchar esas palabras, le dijo: “¡Dichoso el que coma pan en el reino de Dios!” (San Lucas, 14:12 a 15.)
E.S.E. Cap. XIII Ítem 8.
 “Cuando ofrezcas un banquete –dijo Jesús–, no convides a tus amigos, sino a los pobres y a los lisiados.”
Estas palabras, absurdas en caso de que fueran tomadas al pie de la letra, resultan sublimes cuando indagamos su sentido. No es posible que Jesús haya querido decir que, en lugar de a los amigos, debemos reunir alrededor de nuestra mesa a los mendigos de la calle. Su lenguaje era muy a menudo figurado y, para los hombres incapaces de captar los delicados matices del pensamiento, necesitaba recurrir a imágenes fuertes, que produjeran el efecto de un color intenso. El fondo de ese pensamiento se revela en estas palabras: “Y serás dichoso, porque ellos no disponen de medios para retribuirte”, lo cual quiere decir que no debemos hacer el bien teniendo en cuenta una retribución, sino tan sólo por el placer de practicarlo. A fin de ofrecer una comparación que impresionara, dijo: “Invita a los pobres a tus banquetes, pues sabes que ellos no te pueden retribuir”. Por banquetes debe entenderse, no los alimentos propiamente dichos, sino la participación en la abundancia de la que disfrutáis.
Sin embargo, aquellas palabras también pueden ser aplicadas en un sentido más literal. ¡Cuántos hay que sólo comparten su mesa con los que, como ellos mismos dicen, están en condiciones de honrarla o de invitarlos a su vez! Otros, por el contrario, hallan satisfacción en recibir a aquellos de sus parientes y amigos que son menos afortunados. Ahora bien, ¿quién no los tiene entre los suyos? De ese modo, les hacen un gran servicio sin que lo noten. Sin necesidad de ir a convocar a los ciegos y a los lisiados, ponen en práctica la máxima de Jesús, toda vez que lo hagan con benevolencia, sin ostentación, y si saben disimular el beneficio mediante una sincera cordialidad.

viernes, 26 de diciembre de 2014

E.S.E CAP 1, ITEM 5

EVANGELIO DE HOY

No penséis que he venido a abrogar la ley o los profetas: no he venido aabrogarlos, sino a darles cumplimiento; porque en verdad os digo, que hasta quepase el cielo y la tierra, no pasará de la ley ni un punto, ni un tilde, sin que todosea cumplido. (San Mateo, cap. V, v. 17 y 18).

El Espiritismo es la nueva ciencia que viene a revelar a los hombres, conpruebas irrecusables, la existencia y a naturaleza del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal; nos lo presenta, no como una cosa sobrenatural, sino, al contrario, como una de las fuerzas vivas y que incesantemente obran en la naturaleza,
como el origen de una multitud de fenómenos incomprensibles hasta ahora y relegados, por esta razón, al dominio de lo fantástico y de lo maravilloso. A estas relaciones es a las que Cristo hace alusión en diferentes circunstancias; y por esto muchas de las cosas que dijo han sido ininteligibles o falsamente interpretadas. El Espiritismo es la clave con que todo se explica fácilmente.

jueves, 25 de diciembre de 2014

EL MAYOR MANDAMIENTO

 Mas los fariseos cuando oyeron que había hecho callar a los Saduceos, se juntaron en consejo. - Y le preguntó uno de ellos que era doctor de la ley, tentándole:
Maestro: ¿Cuál es el grande mandamiento en la ley? - Y Jesús le dijo:
Amarás al Señor tu Dios de todo corazón, y de toda tu alma y de todo tu entendimiento. - Este es el mayor y el primer mandamiento.-Y el segundo, semejante es a éste. "Amarás a tu prójimo como a tí mismo". De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (San Mateo, cap. XXIII, v. 34 a 40).
La ley de amor E.S.E.  CAP XI Item 8
El amor resume toda la doctrina de Jesús, porque es el sentimiento por
excelencia, y los sentimientos son los instintos elevados a la altura del progreso
realizado. El hombre en su origen sólo tiene instintos; más adelantado y corrompido,
sólo tiene sensaciones; pero instruído y purificado, tiene sentimientos, y el punto
exquisito del sentimiento es el amor; no el amor en el sentido vulgar de la palabra, sino
ese sol interior que condensa y reúne en su ardiente foco todas las aspiraciones y todas
las revelaciones sobrehumanas. La ley de amor reemplaza a la personalidad por la fusión
de los seres, y aniquila las miserias sociales. ¡Feliz aquel que, elevándose sobre su
humanidad, quiere con grande amor a sus hermanos doloridos! ¡Feliz aquel que ama,
porque no conoce ni la carestía del alma ni la del cuerpo; sus pies son ligeros y vive
como transportado fuera de sí mismo! Luego que Jesús hubo pronunciado esta divina
palabra: amor, hizo con ella estremecer a los pueblos, y los mártires, embriagados de
esperanza, descendían al circo.
El Espiritismo, a su vez viene a pronunciar la segunda palabra del alfabeto divino; estad atentos, porque esa palabra levanta la piedra de las tumbas vacías, y la "reencarnación", triunfando de la muerte revela al hombre ofuscado su patrimonio intelectual; ya no le conduce a los suplicios, sino a la conquista de su ser elevado y transfigurado. La sangre ha rescatado al espíritu y el espíritu debe rescatar hoy al hombre de la materia. 
He dicho que el hombre en su principio sólo tiene instintos; aquel, pues, en quien
dominan los instintos está más próximo al punto de partida que al fin. Para adelantar
hacia éste, es preciso vencer los instintos en provecho de los sentimientos, es decir,
perfeccionar éstos sofocando los gérmenes latentes de la materia. Los instintos son la
germinación y los embriones del sentimiento; llevan consigo el progreso, como la bellota
encierra la encina; y los seres menos avanzados son los que permanecen avasallados por
sus instintos. El espíritu debe ser cultivado como un campo: toda la riqueza futura
depende del trabajo presente, y más que bienes terrestres os traerá la gloriosa elevación;
entonces será cuando, comprendiendo la ley de amor que une a todos los seres,buscaréis en ella los suaves goces del alma, que son los preludios de los goces celestes.
(Lázaro. París, 1862).

AMOR SIEMPRE

Atendiendo el consejo de nuestro hermano, mas enseñanzas que nos permite el amor...

¿Amigos que se hacen diferentes?
Amor para ellos.
¿Adversarios que se revelan más duros e intransigentes?
Amor para ellos.
¿Espíritus infelices, cuya presencia nos comprometa la seguridad?
Amor para ellos.
¿Criaturas de nivel diferente al nuestro que se convierten en portadoras de discordia e incomprensión?
Amor para ellas.
¿Mensajeros de las tinieblas que nos prueban la capacidad de elevación hacia la luz?
Amor para ellos.
El amor, mis hijos, es el disolvente de todo mal. Procuremos ejecutar nuestras tareas en las bases de la caridad y amor de los unos a los otros, con la certeza de que en esas bases venceremos siempre.
 
Espiritu: BATUÍRA
Médium: Francisco Cândido Xavier

miércoles, 24 de diciembre de 2014

CARTA AL NIÑO DIOS

Carta al niño Dios:

En el nombre de mis hermanos y recordando el otrora hago una carta para expresar lo que todos quieren, piensan o sienten. Para todos lo que están ansiosos porque la noche llega con regalos, regalos que recibir y regalos que dar.¿ cual es la satisfacción?  ¿o el goce de cada uno?. Todos los que pasamos por la vida terrestre lo sabemos. Solo cuando donas con amor sientes recorrer algo por tu alma que hace hasta vibrar tu cuerpo y sientes como una dulce melodía, llegas al corazón de otro con aquello que desea. Pero será eso nada más? No, no lo es mucho más que el paso de una mano a otra de un presente.
Ahora quiero hablarles de lo que ustedes deben dar y pedir en esta noche en que esperan a este niño Dios que nace en nosotros y desean que se haga presente. Y vaya que si lo hace cuando las más dulces virtudes se depositan en todos y cada uno y se presentan  llenos de la fe, esperanza y caridad que emanan del amor. El vigor y la fortaleza que se os imprime es capaz de dar en abundancia y es de un efecto cual generador de energías capaz de hacer todo el bien posible.  Y no solo a nuestros familiares y amigos más cercanos. Este es el regalo que deben ustedes aprovechar y con la  buena voluntad de cada uno,la ayuda de nuestro Padre Misericordioso y el ejemplo del Maestro Jesús.
Así es como relacionándonos unos y otros hermanados en el bien estaremos cumpliendo el mandamiento nuevo, El “ama a tu prójimo como a ti mismo”…
Que la paz  les permita la fraternidad para que la solidaridad se consolide en el globo terráqueo, que haya luz en vuestras conciencias al despertar a la luz del conocimiento y que el amor sea el artífice para lograrlo.
Amar más y amar más y amar más…

 

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS.

Mensaje del Administrador.

lunes, 22 de diciembre de 2014

EL REINADO DE JESUS

1. Volvió, pues, a entrar Pilato en el pretorio y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? - Respondió Jesús: "Mi reino no es de este mundo". Si de este mundo fuese mi reino, mis ministros sin duda pelearían, para que no fuera yo entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí. - Entonces Pilato le dijo:
¿Luego Rey eres tú? - Respondíó Jesús: Tú dices que yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio a la verdad; todo aquel que es de la verdad, escucha mi voz. (San Juan, cap. XVIII, versículos 33, 36 y 37)
 E.S.E.Capitulo II item4
El reinado de Jesús 
El reinado de Jesús no es de este mundo esto es lo que comprenden todos; pero ¿no tiene también su reinado en la tierra? El título de Rey no implica siempre el ejercicio del poder temporal; se da de común consentimiento a aquel a quien su genio le coloca en el primer rango en un orden de ideas cualquiera que domina su siglo e influye en el progreso de la humanidad. En este sentido se dice: El rey o príncipe de los filósofos, de los artistas, de los poetas, de los escritores, etc. Este reino, nacido del mérito personal, consagrado por la posteridad, ¿no tiene muchas veces una preponderancia mucho mayor que el que supone la corona? El uno es imperecedero, mientras que el otro es juguete de las vicisitudes; el primero siempre es bendecido por las regeneraciones futuras, mientras que el otro es algunas veces maldecido. El reinado terrestre acaba con la vida, el reinado moral gobierna aún, y sobre todo después de la muerte. Bajo este concepto, ¿no es Jesús mucho más poderoso que los potentados? Con razón decía, pues, a Pilato: Soy Rey, pero mi reino no es de este
mundo.

JUICIO MENOR

No olvides que, antes del Juicio Mayor, que flagela el cuerpo de las civilizaciones, alterando,
muchas veces, a golpes de sangre y lágrimas, el destino de las naciones y de los pueblos,
usufructuamos todos, por la Misericordia Divina, el privilegio del Juicio Menor, a cuyas
decisiones nos exponemos todos los días.
Nos referimos al renacimiento en la vida física, con la prerrogativa de recapitular y aprender
de nuevo.
Ahí dentro, en los círculos de la reencarnación, nos encontramos, de nuevo, al frente de la
lección, en el reajuste de nuestros propios errores.
Nuestra cuna, en el Plano Físico, por eso mismo, en la mayoría de las circunstancias surge en
el campo de nuestros adversarios, para que vayamos a reencontrar en los hilos consanguíneos a nuestros acreedores del pretérito para la cancelación de las deudas que nos ensombrecen la conciencia.
En esa fase de trabajo, la Tierra, con el cuerpo que nos detiene, toma la manera de tribunal,
en cuyas celdas somos provisionalmente detenidos para crear atenuantes a nuestras culpas,
cuando no podamos extinguirlas del todo, al precio de abnegación y sacrificio.
Nuestros adversarios asumen las funciones de promotor que nos reprueba y nuestros benefactores se elevan a la condición de nuestros abogados, encaminándonos al rescate y a la recuperación clara y justa.
El servicio incesante en el bien, no obstante, es la única fuerza capaz de modificar el ánimo
de nuestros acusadores y de fortalecer las disposiciones de aquellos que nos defienden.
He porque, en el Juicio Menor a que nos sometemos, cuando en la posición de encarnados,
conviene recordar la preciosidad del tiempo, como factor de socorro a nuestras propias
necesidades, movilizándolo integralmente, en la plantación del amor y de la luz, para que
nuestras obras hablen por nosotros, ante la Justicia Divina, retirándonos, en fin, las cadenas
que traemos del pasado para la liberación de mañana.

domingo, 21 de diciembre de 2014

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

1. Volvió, pues, a entrar Pilato en el pretorio y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? - Respondió Jesús: "Mi reino no es de este mundo". Si de este mundo fuese mi reino, mis ministros sin duda pelearían, para que no fuera yo entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí. - Entonces Pilato le dijo:
¿Luego Rey eres tú? - Respondíó Jesús: Tú dices que yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio a la verdad; todo aquel que es de la verdad, escucha mi voz. (San Juan, cap. XVIII, versículos 33, 36 y 37)
 E.S.E.Capitulo II item 2-3
La vida futura
2. Con estas palabras Jesús designa claramente la vida futura, que presenta en todas las circunstancias como el término a donde iba a parar la humanidad, el cual debe ser objeto de las principales ocupaciones del hombre en la tierra; todas sus máximas se refieren a este gran principio. En efecto, sin la vida futura, la mayor parte de sus preceptos de moral no tendrían ninguna razón de ser; por esto aquellos que no creen en
la vida futura y se figuran que sólo habla de la vida presente, no los comprenden o los encuentran pueriles.
Este dogma puede ser considerado como el eje de la enseñanza de Cristo; por esto está colocado entre los primeros, al principio de esta obra porque debe ser el punto de mira de todos los hombres, El solo puede justificar las anomalías de la vida terrestre y concordar con la justicia de Dios.
3. Los judíos tenían ideas muy inciertas de la vida futura; creían en los ángeles, a quienes miraban como seres privilegiados de la creación, pero no sabían que los hombres pudieran ser un día ángeles y participar de su felicidad. Según ellos, la observancia de las leyes de Dios era recompensada con los bienes de la tierra, con la supremacía de su nación y las victorias alcanzadas sobre sus enemigos; las calamidades
públicas y las derrotas, eran el castigo de su desobediencia. Moisés no podía decir otra cosa a un pueblo pastor e ignorante que debía conmoverse, ante todo, por las cosas de este mundo. Más tarde vino Jesús a revelarles que hay otro mundo en el que la justicia de Dios sigue su curso; este es el mundo que promete a los que observan los mandamientos de Dios, y en donde los buenos encontrarán su recompensa; este es su
reino; allí es donde está en toda su gloria, y a donde regresará al dejar la tierra.
Sin embargo, Jesús, acomodando su enseñanza al estado de los hombres de su época, no creyó deber darles una luz completa que les hubiera deslumbrado sin iluminarles, porque no la hubieran comprendido; de cierto modo se límitó a anunciar en principio la vida futura como una ley de la naturaleza, la cual nadie puede evitar. Todo cristiano cree, pues, en la vida futura forzosamente; pero la idea que muchos se forman
de ella es vaga, incompleta, y por lo mismo, falsa en muchos puntos; para un gran número, ésta sólo es una creencia sin certidumbre absoluta: de aquí se siguen las dudas, la incredulidad.
El espiritismo ha venido a completar en este punto, como en muchos otros, la enseñanza de Cristo, cuandolos hombres han estado en disposición de comprender la verdad. Con el Espiritismo la vida futura ya no es un simple artículo de fe, una hipótesis; es una realidad material demostrada por los hechos, porque son testigos oculares los que vienen a describirla en todas sus fases y con todas sus peripecias, de tal modo que no sólo no es posible la duda, sino que la inteligencia más vulgar puede representársela bajo su verdadero
aspecto, como nos representamos al país del que se lee una descripción detallada; así, pues, esta descripción de la vida futura es de tal modo circunstanciada, y las condiciones de existencia feliz o desgraciada de los que se encuentran en ella son tan racionales, que es forzoso decir que no puede ser de otro modo, y que esta es la verdadera justicia de Dios.

UN MENSAJE DE NAVIDAD


Diciembre 21/2014


Hermanos:

Cuando transitamos por el camino de la vida. El alma siente cansancio algunas veces, entonces  necesitamos el descanso, que no es más que un alto, en el que necesitamos reflexión. Luego en un impulso natural movido por las inspiraciones del bien llega una luz y somos capaces de sentir al Bien Divino conectando con nuestro interior. Son reflejos de la perfección que El permite que sintamos para tomar fuerzas. Para que ya la queja no sea el resultado cuando sentimos que no podemos más. Entonces una gran y vigorosa fe aparece y se acuna la templanza, que en este gran momento, que todos podemos vivir, sentimos que recorre palmo a palmo, molécula por molécula nuestro ser evolutivo en el tiempo para ejercer en nuestro interior un deseo que se hace acción y somos capaces de atender a cada uno de los llamados de atención que nos hace la propia vida, comprendemos primero y luego la luz del discernimiento nos permite tomar las decisiones correctas y  alcanzar los más loables propósitos fácilmente , con paciencia, con resignación, aunque  en el momento  notamos que el modo no es precisamente el que esperábamos; llegó y se hizo presente aquel que solo sabe que nos conviene y cómo debe acontecer; allí en este instante sentimos la mano de Dios que nos acaricia como Padre porque hemos atendido los sabios consejos de sus emisarios que antes resonaban, que ahora resuenan y lo seguirán haciendo hasta que despertemos a la Vida que nos compete en esta tierra, con aceptación y sumisión a la voluntad de Dios.


En la época de la Navidad se hace preciso que hagamos un recorrido por nosotros mismos:

¿Cómo estamos con respecto a nuestros propósitos de vida?, aquellos que se relacionan con la prueba en sí. ¿Estamos sintiendo el proceso del renacer en cada uno?  

La invitación de la Navidad viene en un sobre que tiene como remitente a Jesús, que fue anunciado a María como Emmanuel, “Dios con nosotros”, allí está la clave, es a ese renacer al que Jesús nos invitó no solo con las palabras sino con los hechos de su vida; con su humildad expuesta desde su nacimiento, con su amor infinito en cada una de sus acciones representadas en el Bien por excelencia, aunque él nunca tuvo gusto por sentirse el Mayor. Es nuestro hermano mayor con su ejemplo a seguir recordado por cada uno de los Evangelistas y más tarde por el Consolador Prometido quien nos recuerda que éste es el Tratado con el que la Vida tiene sentido, en su contenido y en su recorrido. Fue así como nos enseñó a amar a Dios y a nuestro prójimo, a perdonar a todos, nos enseñó a ser justos practicando la caridad.


La Navidad significa, nacimiento, vida y crecimiento.Por tanto  este proceso de interiorización es inminente y debe efectuarse bajo la égida del Amor expresado por Jesús en diferentes manifestaciones. Hacerlo consciente dentro de nosotros en el día a día  es un  verdadero iluminarse para ver claro. Todo a su tiempo, claro es en la humanidad doliente. ¿Cuándo despertamos? Precisamente estas fechas de balances espirituales vale la pena confrontarnos, saber si hemos enfrentado correctamente el encuentro con Jesús. Atentos que el Reino de Dios esta en vosotros( Lucas 17:21)


Jesús dijo que “el Reino de los Cielos no tiene apariencias exteriores” (Lucas17:20) y no es un lugar a que llegaremos un día, sino que está en la intimidad del ser, para ser conquistado en la vivencia diaria. Lo reafirmo Pablo a los Romanos 2:29. Es esta búsqueda interior la que pudieron encontrar sus apóstoles, sin embargo sabemos que la tierra tiene su cuota en la labranza primera que el hombre debe hacer, tomar el arado es fácil, iniciar el trabajo conlleva un poco más de esfuerzo, pero permanecer con el azadón sin desistir en el bien es tarea más voluntariosa que necesita del sentimiento, del amar y del querer encontrarse. Esto hicieron sus apóstoles, Pedro, Judas, Tomás, y otros  más en el momento de la prueba cada uno así se acordó de ello,  enfrentándose a su parte obscura,  tomaron fuerzas en el camino y vieron la estrella luminosa que anunciaba el Reino de Dios que vive en todos y comenzaron una ardua y larga trayectoria hasta hoy. También podemos encontrar este Reino de Dios no solo en pruebas difíciles, sino también en el “levantate  y anda” de Jesús a Lázaro, en la convicción del amor de Juana de Cusa al escuchar el  “abjura”,  en los sentimientos de Madre de María al tener en sus brazos a quien enseñaría de viva voz y acción la Ley de Amor.


¿Y cuándo es que nosotros lo haremos? ¡ Hagámoslo desde ahora! , es este el tiempo propicio, haciendo crecer las enseñanzas de Jesús en el interior, es así que  el Reino de Dios se va  haciendo más claro y encontraremos el sentido de la Navidad  una y otra vez con una bella actitud de Amor para todo y para con todos.


Se haga en todos, amando más, amando más ,  y amando más…