martes, 21 de julio de 2015

ORACION POR LOS PADRES



Por solicitud de amigos esta oracion recibida en la celebracion del dia del padre el mes pasdado, la compartimos con todos.

Oración porlos padres.
Gracias padre por haber participado en el milagro de la vida, que representó volver a estar en esta oportunidad de crecimiento.
Gracias por los momentos de saber y enseñanzas que me diste sin saber porque, solo te salieron espontáneos. Padres buenos, hoy y siempre, desde el momento en que dos gametos se juntaron. Por esto en nombre de los hijos perdono a aquellos que el mundo dice no lo fueron y ruego a Dios, porque siempre sean honrados en su función. Porque vienen del amor y hacen conexión. Tuvieron padres y luego, fueron padres.
Por todos ellos que fueron observadores y guías, por los que no lo fueron, por los que respondieron las preguntas del hijo inocente, por los que sirvieron a otros hijos, porque la vida les quitó los suyos por los que tuvieron la responsabilidad de proveer y de abogar por sus retoños, también por los que faltaron a su deber porque la vida les consuele cuando el dolor los acompañe, por todos los encarnados y desencarnados, para todos ellos nuestros créditos y nuestras oraciones.

domingo, 5 de julio de 2015

SOMOS ESPIRITUS QUE HABITAMOS UN CUERPO TEMPORALMENTE

El hombre encarnado no es un cuerpo que tiene un espíritu, sino un espíritu que ocupa, temporalmente un cuerpo. Su origen es espiritual y no prioritariamente material, como es costumbre tratarlo.
Creados por Dios en día que se pierde en la eternidad del tiempo, durante largo período vivimos solamente como un principio espiritual, buscando los primeros conocimientos.

Preparados para vivir en el mundo de los hombres, nosotros, espíritus, pasamos a utilizar un cuerpo físico, una organización perfecta, que nos permite aprender, enseñar, recibir y servir, en la búsqueda de la evolución.
Espíritus todavia retrasados, vivimos como hombres de las cavernas, en la Tierra o en otros mundos, cuando nuestra prioridad era procrear, comer y sobrevivir. Posteriormente, otros valores se incorporaran a nuestros deseos y hoy, en un mundo de mucho dolor, de tentaciones, deseamos avanzar cuanto podamos.

Es innegable que el Espiritismo nos ofrece rumbos más directos para ese crecimiento, porque más que mostrarnos las implicaciones que nuestras actitudes tienen en la vida presente, nos alerta para las consecuencias de esas actitudes en el mundo espiritual y en las próximas encarnaciones.

Todas las campañas contra los vicios enfatizan los males que ellos provocan en el cuerpo, lo que no se puede negar. El fumador compromete el pulmón, la garganta, el sistema circulatorio. El que bebe alcohol, lesiona el hígado, lengua, o puede tener espasmos cerebrales. Quien practica el sexo sin responsabilidad, puede transformarse en un maníaco, lo que lo lleva al estupro y las habituales promiscuidades, de todos los tipos. El drogado será siempre un alienado y por no dominar su voluntad tendrá actitudes irresponsables e inexplicables. Todo por la dependencia química.

Lo peor de esa dependencia es la comprobación de la incompetencia del individuo para resistir al arrastramiento de los vicios. Alguién que no pueda pasar sin su taza de café después del almuerzo, o no pueda dispensar el postre, es también un dependente químico. Si estos males no tienen la misma intensidad de los causados por las drogas, espiritualmente representan la misma esclavitud.

Es recomendable que  cambiemos nuestras costumbres para mostrar al cuerpo, pués es el que exige la dosis diaria de químicos, pero  la soberania es del espíritu. El debe ser el señor y no el esclavo.

Por las razones mencionadas, no es lógico que nos tratemos a nosotros mismos como nuestro espíritu. Da la impresión que somos tres, como la "Santísima-Trindad" : Yo, mi cuerpo y mi espíritu. O sea, yo mando en los dos, en el cuerpo y en el espíritu, definiendo lo que es mejor para ambos. Y cuando yo muera, mi cuerpo se deshace y "mi espíritu" que trate de resolver sus problemas y enfrente las responsabilidades por los errores que cometió.

Cuando ese lenguaje sea diferente, yo diré mi cuerpo, pero jamás mi espíritu. La expresión "mi espíritu" será sustituido por "yo". Asi, diré que el trabajo en favor del prójimo es importante para mi evolución (no para la evolución de mi espíritu) y será normal decir que el cuidado con la higiene es fundamental para la salud de mi cuerpo. La concientización de que el "yo espiritual" seguirá viviendo y que está preparando su futuro frente a la eternidad, dará a cada uno de nosotros una definitiva responsabilidad. Somos nosotros los que vamos a responder y a reencarnar. No "mi espíritu".

Puede parecer innecesaria esa advertencia, pero la cultura religiosa de veinte siglos nos ha enseñado todo de manera desfigurada. Ni tampoco nos informaron de que reencarnaríamos . Nos dijeron que aprovechásemos la vida al máximo porque al morir todo se acababa. No habia razón para luchar, mejorar, ser desprendido, ayudar al otro, si al final todos tendriamos la misma suerte. Por esa razón, a partir del lenguaje nace la concientización. Hablaremos de nosotros, no de un hipotético "nuestro espíritu". Nos convenceremos de que estamos viviendo la preparación de nuestro futuro y no de un ser que se transforma en humos o se pierde como gota en el océano. El futuro será bueno o malo, conforme lo programermos, material y espiritualmente.

Cuando conjugamos el verbo, empezamos por "yo". Cuando hablamos una frase, nos ponemos siempre en primera persona del singular. Ahí hay un velado egoísmo, sin que lo percibamos. Raros son los que dicen "Mi amigo y yo fuimos". Pero es indiferente, diran. Parece indiferente, pero la verdad es que nosotros nos ponemos siempre antes de los otros.

Vivimos esclavos de las costumbres y ellas determinan lo que somos. A partir de las expresiones de lenguaje, podremos cambiar conceptos y comportamientos.

Cuando llegue ese día, ya no diremos más: "mi espíritu precisa evolucionar". A cambio diremos con seguridad: "yo preciso evolucionar"

PERDONA NUESTRAS DEUDAS ASI COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN.

E.S.E Cap Ca p í tulo X XVI I I
 Perdona nuestras ofensas, así comnosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
Cada una de nuestras infracciones a tus leyes, Señor, representa una ofensa que te hacemos y una deuda contraída que, tarde o temprano, tendremos que saldar. Te solicitamos que nos las perdones, por tu infinita misericordia, y te prometemos esforzarnos para no contraer nuevas deudas.
Tú nos has impuesto como ley expresa la caridad. Pero la caridad no sólo consiste en asistir a nuestros semejantes en sus necesidades; consiste también en el olvido y en el perdón de las ofensas. ¿Con qué derecho reclamaríamos tu indulgencia, si nosotros mismos no la aplicáramos en relación con aquellos de quienes nos quejamos?
Danos fuerza, Dios mío, para reprimir en nuestra alma el resentimiento, el odio y el rencor. Haz que la muerte no nos sorprenda con deseos de venganza en el corazón. Si te satisface sacarnos hoy mismo de este mundo, haz que podamos presentarnos ante ti limpios de toda animosidad, a ejemplo de Cristo, cuyas palabras postreras fueron de clemencia para sus verdugos. (Véase el Capítulo X.)
Las persecuciones que nos hacen padecer los malos forman parte de nuestras pruebas terrenales. Debemos aceptarlas sin quejarnos, al igual que todas las otras pruebas, y no maldecir a los que con sus maldades nos despejan el camino hacia la felicidad eterna, puesto que nos Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
Cada una de nuestras infracciones a tus leyes, Señor, representa una ofensa que te hacemos y una deuda contraída que, tarde o temprano, tendremos que saldar. Te solicitamos que nos las perdones, por tu infinita misericordia, y te prometemos esforzarnos para no contraer nuevas deudas.
Tú nos has impuesto como ley expresa la caridad. Pero la caridad no sólo consiste en asistir a nuestros semejantes en sus necesidades; consiste también en el olvido y en el perdón de las ofensas. ¿Con qué derecho reclamaríamos tu indulgencia, si nosotros mismos no la aplicáramos en relación con aquellos de quienes nos quejamos?
Danos fuerza, Dios mío, para reprimir en nuestra alma el resentimiento, el odio y el rencor. Haz que la muerte no nos sorprenda con deseos de venganza en el corazón. Si te satisface sacarnos hoy mismo de este mundo, haz que podamos presentarnos ante ti limpios de toda animosidad, a ejemplo de Cristo, cuyas palabras postreras fueron de clemencia para sus verdugos. (Véase el Capítulo X.)
Las persecuciones que nos hacen padecer los malos forman parte de nuestras pruebas terrenales. Debemos aceptarlas sin quejarnos, al igual que todas las otras pruebas, y no maldecir a los que con sus maldades nos despejan el camino hacia la felicidad eterna, puesto que nos dijiste por boca de Jesús: “¡Bienaventurados los que sufren por la justicia!” Bendigamos, entonces, la mano que nos hiere y nos humilla, porque las heridas del cuerpo fortifican
nuestra alma, y seremos exaltados a consecuencia de nuestra humildad. (Véase el Capítulo XII, § 4.)
Bendito sea tu nombre, Señor, porque nos has enseñado que nuestra suerte no está inexorablemente determinada después de la muerte; que encontraremos en otras existencias los medios de rescatar y reparar nuestras faltas del pasado, así como de cumplir en una nueva vida lo que no podemos realizar en esta, a los fines de nuestro adelanto. (Véase el Capítulo IV, y el Capítulo V, § 5.)
Con esto se explican, por último, todas las aparentes anomalías de la vida. La luz se proyecta sobre nuestro pasado y nuestro porvenir, señal evidente de tu soberana justicia y de tu infinita bondad,puesto que nos dijiste por boca de Jesús: “¡Bienaventurados los que sufren por la justicia!” Bendigamos, entonces, la mano que nos hiere y nos humilla, porque las heridas del cuerpo fortifican nuestra alma, y seremos exaltados a consecuencia de nuestra humildad. (Véase el Capítulo XII, § 4.)
Bendito sea tu nombre, Señor, porque nos has enseñado que nuestra suerte no está inexorablemente determinada después de la muerte; que encontraremos en otras existencias los medios de rescatar y reparar nuestras faltas del pasado, así como de cumplir en una nueva vida lo que no podemos realizar en esta, a los fines de nuestro adelanto. (Véase el E.S.E. Capítulo IV, y el Capítulo V, § 5.)
Con esto se explican, por último, todas las aparentes anomalías de la vida. La luz se proyecta sobre nuestro pasado y nuestro porvenir, señal evidente de tu soberanajusticia y de tu infinita bondad.

CRUELDAD

Del Libro de los Espiritus Allan Kardec
752. ¿Se puede relacionar el sentimiento de crueldad con el instinto de destrucción?
“Es el instinto de destrucción en lo que tiene de peor, porque
si la destrucción es a veces una necesidad, la crueldad nunca lo es. Siempre resulta de una naturaleza mala.”
753. ¿A qué se debe que la crueldad sea el carácter dominante de
los pueblos primitivos?
“En los pueblos primitivos, cómo tú los llamas, la materia
prevalece sobre el Espíritu. Esos pueblos se entregan a los instintos de los irracionales, y como no tienen otras necesidades más que las de la vida del cuerpo, sólo piensan en su conservación personal. Es eso lo que generalmente los torna crueles. Además, los pueblos cuyo desarrollo es imperfecto se encuentran bajo el dominio de Espíritus igualmente imperfectos, con los que simpatizan, hasta que otros pueblos más adelantados vienen a destruir o debilitar esa influencia.”
754. La crueldad, ¿no deriva de la ausencia de sentido moral?
“Di que el sentido moral no está desarrollado, pero no digas que está ausente, pues existe en principio en todos los hombres. Ese sentido moral es el que más tarde hace de ellos seres buenos y humanitarios. Existe, pues, en el salvaje, pero como el principio del perfume, que está en el germen de la flor antes de que esta se abra.”
Todas las facultades existen en el hombre en estado rudimentario
o latente. Se desarrollan según las circunstancias les resulten más o inferimos que lo que se ha querido decir es: sólo tiene conocimiento. Así, Anna Blackwell, en su versión inglesa (1875), introduce esta perífrasis: “… ha vivido mucho tiempo sin mejorar moralmente, y ganó conocimiento sin adquirir purificación moral”.

menos favorables. El desarrollo excesivo de algunas detiene o neutraliza el de otras. La sobreexcitación de los instintos materiales sofoca –por decirlo así– el sentido moral, así como el desarrollo del sentido
moral debilita poco a poco las facultades puramente animales.
755. ¿Cómo se explica que en el seno de la civilización más adelantada a veces se encuentren seres tan crueles como los salvajes?
“Del mismo modo que en un árbol cargado de buenos frutos
encontramos algunos que se han malogrado. Esos seres son, si así lo quieres, salvajes que de la civilización sólo tienen la apariencia, son lobos perdidos en medio de las ovejas. Espíritus de un orden inferior y muy atrasados pueden encarnar entre los hombres adelantados, con la esperanza de adelantar ellos mismos. No obstante, si la prueba es demasiado pesada, la naturaleza primitiva predomina.”
756. La sociedad de los hombres de bien, ¿será algún día expurgada de los seres malhechores?
“La humanidad progresa. Esos hombres dominados por el instinto del mal y que están fuera de lugar entre las personas de bien, desaparecerán poco a poco –así como el mal grano se separa del bueno cuando pasan por la criba–, pero para renacer con otra envoltura. Entonces, como tendrán más experiencia, comprenderán mejor el bien y el mal.
Tienes un ejemplo de ello en las plantas y los animales que el hombre ha sabido perfeccionar, desarrollando en ellos cualidades nuevas. Pues bien, sólo después de muchas generaciones el perfeccionamiento es completo. Es la imagen de las diversas existencias del hombre.”

miércoles, 1 de julio de 2015

SI SE PUEDE DECIR A LAS DROGAS NO.



Uno de los problemas más graves de la sociedad humana, en la actualidad, es el consumo indiscriminado, y cada vez más creciente, de las drogas, por parte no sólo de los adultos, sino también de los jóvenes y lamentablemente, de los niños, principalmente en los centros urbanos de las grandes ciudades.
La situación es tan preocupante que científicos de varias partes del Planeta, reunidos, llegaron a la siguiente conclusión: "Los drogadictos de hoy pueden no sólo estar poniendo en peligro su propio cuerpo y mente, sino estar haciendo una especie de ruleta genética, al proyectar sombras sobre sus hijos, y nietos aún no nacidos.

El efecto destructor de las drogas es tan intenso que extrapola los límites del organismo físico de la criatura humana, alcanzando y comprometiendo, sustancialmente el equilibrio y la propia salud de su cuerpo periespiritual.  Tal situación, sumada a aquellas de naturaleza fisiológica, síquica y espiritual, principalmente las relacionadas con sus vinculaciones a entidades desencarnadas en desequilibrio, responden, indudablemente, por los sufrimientos, enfermedades y desajustes emocionales y sociales a las que vemos sometidos a los viciosos.

En instantes tan preocupantes de la caminata evolutiva del ser humano en nuestro planeta, cabe a nosotros, no sólo difundir las informaciones antidrogas que nos llegan del plano espiritual benefactor que nos asiste, sino también concentrar esfuerzos en combatir las drogas, en su aspecto preventivo y en la asistencia a los ya sufridos por el mal. 


Según Emmanuel (antes guia de Chico Xavier:  "El enfermo, al alimentar el vicio de esas entidades que se le unen, para usufructuar de esas misma inhalaciones embriagantes, a través de un proceso de simbiosis en niveles vibratorios, recoge en su perjuicio las impregnaciones fluídicas maléficas de aquellas, tornándose enfermizo, triste, grosero, infeliz, preso a la voluntad de entidades inferiores, sin el dominio de la conciencia de sus verdaderos deseos." 


Si se puede decir a las drogas NO. “Quien las usa se esta destruyendo”

Pregunta 911 L.E.
¿No hay pasiones tan vivas e irresistibles que la voluntad sea impotente de refrenar?
- Existen muchas personas que dicen: “quiero”, pero sólo en sus labios hay voluntad. Quieren, mas, están muy satisfechas de que la cosa no se produzca. Cuando alguien cree no poder dominar sus pasiones, es porque su Espíritu se complace en ellas, de resultas de su inferioridad. El que trata de reprimirlas tiene conciencia de su naturaleza espiritual. Derrotarlas significa para él una victoria del Espíritu sobre la materia.