martes, 7 de noviembre de 2017

CONSEJOS PARA UN ALMA NECESITADA DE CONQUISTAR HUMILDAD



Pasar desapercibido, no llamar la atención sobre sí mismo, ni siquiera sobre lo que se hace, pues en verdad toda obra pertenece al Señor.
Por tanto ser humilde es estar ajeno a todo mérito o reconocimiento que prodigue el amor propio. Se buscará la entrega total de vida y obra, de resultados y triunfos que no son nuestros.
Al alcanzar esta manera superior de vivir, en que la entrega absoluta de los resultados y de la vida misma en lo que tiene de bueno y aprovechable alcanzaremos a escalar los primeros peldaños de la humildad.
El olvido de sí mismo. El reconocimiento de nuestra desvalía frente a la importancia de la Obra Divina y de la Divinidad misma. El despertar de la conciencia considerando nuestra insignificancia y la grandiosidad de la Naturaleza.
Ser capaz de engranarse en la obra que se desarrolla, sin buscar ventajas, con absoluto desinterés, sin aprovecharse de nadie...
Vivir la vida entera sin percibir siquiera que podamos tener algún valor, mas, considerando lo valiosa que puede ser nuestra entrega para ayudar el destino de otros...
Saber que la grandeza está en el conjunto de la obra, donde participamos de una manera imperceptible, sin despertar envidias, ni admiraciones innecesarias.
Buscar la felicidad en la conciencia tranquila, en la conciencia feliz por el bien hecho.
Estos consejos no pretenden agotar un tema de por sí extenso y profundo, sino crear sensibilidad sobre el rumbo de los caminos que han de ser abiertos y transitados por todo aquél que quiera llegar a ser humilde.
Como ocurre con todo asunto grave mientras más se le estudie mayores serán los horizontes que se extiendan ante nuestra vista asombrada ante la grandeza de la Obra Divina y la conciencia de nuestra propia precariedad.
Nada lograremos sin esfuerzo.
Si queremos alcanzar valores superiores debemos luchar para moldear nuestra naturaleza material, pero  más que nada la disciplina del carácter, la transformación del hombre animal en el ser angelical. Visión acabada de una entidad que viene por siglos construyéndose a sí misma, a veces sin quererlo, dejándose arrastrar por la fuerza de las cosas. Otras empujando el rastro de la existencia, por el sendero apropiado, impulsándolo con la voluntad –esa fuerza superior del alma– en el sentido correcto.
¡Nada podrá impedir que alcancemos las metas anheladas!
¡Luchemos pues, con valor y denuedo seguros de eliminar de nuestra alma, toda sombra, toda mácula, todo rastro de negatividad para que podamos reflejar el brillo de la luz que emerge de nuestro yo, liberado ahora de todo el peso, de toda la opresión que por siglos hemos cargado:
El orgullo y el egoísmo, que venceremos para alcanzar la ansiada humildad siguiendo las huellas de Aquél que lavó los pies a sus discípulos y que siendo grande, no dudó en compartir la vida con los pequeños y necesitados!
Todo camino tiene su comienzo, generalmente suele ser una vereda o una senda que luego se amplía.
“Buscad y encontraréis” nos aconseja el Señor. Busquemos, pues, todo lo necesario para cultivar la humildad, hoy y siempre.

Comunicación recibida en la Sociedade Beneficente Bezerra de Menezes, en Campinas, SP, Brasil, en la noche del 28/4/99, durante una reunión de psicopictografía o pintura mediúmnica.

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