miércoles, 21 de octubre de 2015

VICIO DEGRADANTE



Se cree que el uso de aperitivos antes de las comidas , tomar algunas copas socialmente o aspirar pequeñas porciones de marihuana es menos nocivo y se considera todo esto como innocuo y no causa mayor daño al organismo. No hermanos estas pequeñas cantidades , asi sea esporádicas, son mas nocivas que si se consume alcohol o marihuana hasta perder la conciencia, porque cuando esto se hace el organismo reacciona y este procura rehacerse y nosotros somos capaces de actuar para rehabilitarnos o mejorar la reacción  mediante una medicación especifica.
En tanto que si son pequeñas dosis, el cuerpo no percibe el daño y este es agresivo silenciosamente, que va dejando una marca que te hará desear y te mina los órganos directamente a las células. Las energías físicas se irán agotando sin percibir mayor evidencia a los ojos de todos., es así como se instalan enfermedades mortales. Además el sistema nervioso es afectado en su parte eléctrica y en la transmisión y sinapsis cerebrales de vital importancia en el ser humano para tener conciencia de sus actos. Es asi como bajo estos efectos se hn cometido delitos que luego no se pueden creer.
El Alcoholismo y la drogadicción en general  provoca muertes prematuras, o sea suicidio inconsciente, que implicara el retorno del espíritu en reencarnaciones difíciles, con muchas pruebas y expiaciones dolorosas.
El cuerpo es un templo sagrado, instrumento de experiencias indispensables para el florecimiento y engrandecimiento del espíritu que busca la redención con Jesus, nuestro hermano mayor.

SEAMOS AUTENTICOS



Espiritismo es responsabilidad en nuestras vidas. Dice Jesús “ A quien mucho le fue dado, mucho le será pedido. Las verdades espiritas representan directrices seguras de vida eterna para todos y nos llevan a progresar espiritualmente.
Con todo, nada acontece sin esfuerzo propio. La necesidad de testimoniar lo que somos, en todos los lugares y circunstancias. No podemos dejar de colocar la candela sobre el velador, sin atención a la unión evangélica.
Seamos auténticos, para que nuestro ejemplo renueve, poco a poco, el íntimo de las personas que conviven con nosotros. Siendo asi en nuestro hogar habrá más equilibrio, armonía, entendimiento y amor.
Cuantos acontecimientos graves, originados por “simples arranques” pueden ser evitados cuando hay comprensión y fraternidad mutuas.
Solamente la práctica del Evangelio nos da las condiciones íntimas, ideas para superar las vicisitudes de la vida.
Los obstáculos de la jornada terrena pasan a ser olvidados como experiencias imprescindibles y a nuestro burilamiento espiritual. El dolor de una lagrima no pasara a ser sino elemento para florecer interiormente para prepararnos para trabajos más elevados con Jesús.

LA CARIDAD



La caridad y el amor cristiano ejemplificado. No existe otro camino para la redención de las criaturas humanas que no sean las labores fraternas, destinadas a el esclarecimiento y el bienestar de nuestro semejante.

 La vida misionera de Jesus no da margen a dudas. Y su voluntad era beneficiar a los hombres,en el sentido que cada uno se libertase definitivament de las amarras del materialismo esclavizador.

La verdadera caridad es paciente e indulgente. No humilla ni desdeña a nadie; es tolerante, y si trata de disuadir es con dulzura, sin violentar las ideas adquiridas. Sin embargo, esta virtud es escasa. Un cierto fondo de egoísmo nos lleva más bien a observar, a criticar los defectos del prójimo, en tanto que permanecemos ciegos para nosotros mismos. Cuando en nosotros existen tantos errores, ejercitamos de buen grado nuestra sagacidad en hacer resaltar los de nuestros semejantes. Así pues, la verdadera superioridad moral no existe sin la caridad y sin la modestia.

Existen pocos hombres que no tengan malas costumbres que corregir y enojosas inclinaciones que reformar. Acordémonos de que seremos juzgados con la misma medida que nos haya servido para juzgar a nuestros semejantes. Las opiniones que nos formamos acerca de ellos son casi siempre un reflejo de nuestra propia naturaleza. 

Estemos más dispuestos a disculpar que a condenar. Nada hay más funesto para el porvenir del alma que las malas conversaciones, qué esa maledicencia incesante que alimenta la mayor parte de las reuniones. El eco de nuestras palabras resuena en la vida futura; el humo de nuestros pensamientos malévolos forma como una espesa nube en la que el Espíritu queda envuelto y oscurecido.

Hay males para los que una amistad sincera, una ardiente simpatía, una efusión del alma harán más que todas las riqueza. Se hace necesario, aún, juzgarnos a nosotros mismos, ignorar los defectos ajenos, emplear el perdón, aniquilar a la maledicencia, ejercitar la caridad, anular las ofensas.